
El propóleos es un producto natural, sin embargo, al igual que otros productos naturales, no está exento de ocasionar efectos adversos, sobre todo en personas especialmente susceptibles de manifestar reacciones alérgicas; por ello, deberán tener precaución con determinados tipos de propóleos, ya que se han descrito numerosos casos de dermatitis alérgica de contacto profesional y no profesional en relación a este producto apícola.
Componentes alergénicos
Afortunadamente, se conocen los compuestos responsables de dichas reacciones de hipersensibilidad, y que están presentes en el propóleos. En mayor medida son isómeros de pentenil cafeato (3-metil-2-butenil cafeato, 3-metil-3-butenil cafeato y 2-metil-2-butenil cafeato) y fenil etil cafeato, y en menor proporción, los compuestos bencil salicilatos y bencil cinamatos y además, restos de abejas y polen.
La utilización de algunos productos tópicos con propóleos, como cremas, pomadas, ungüentos y bálsamos labiales, en personas alérgicas a estos compuestos, desarrollan cuadros de dermatitis que afortunadamente desaparece cuando dejan de aplicárselo.
Además, algunos autores como Hausen et al. (1987) comprobaron que existía reactividad cruzada entre el propóleos y el bálsamo de Perú (Myroxylon balsamum), produciendo el mismo tipo de efectos adversos cuando se utilizaban uno u otro indistintamente.
Sinergia y antagonismo junto con algunos medicamentos
Las personas que están bajo tratamiento médico, deben tener cierta precaución cuando consumen propóleos por vía oral en grandes dosis (150-300 mg) de extractos, tinturas, comprimidos, jarabes, etc., junto con algunos medicamentos como psicótropos/ansiolíticos (benzodiazepinas), anticoagulantes (acenocumarol), antihipertensivos (diuréticos, beta-bloqueantes), hipolipemiantes (estatinas) e hipoglucemiantes, puesto que puede producirse potenciación o disminución de los efectos de dichos fármacos. Esto se debe a la interacción de algunos compuestos polifenólicos (flavonoides), presentes en el propóleos, junto con los medicamentos, a nivel del metabolismo hepático e intestinal. Por ello, debe vigilarse la situación de los pacientes que tomen este tipo de medicamentos junto con propóleos a dosis altas.
Personas y situaciones en las que debe evitarse la ingesta de propóleos
Las mujeres embarazadas y en período de lactancia deben evitar el consumo oral de productos a base de propóleos ya que no existen estudios clínicos que avalen la seguridad de este producto apícola durante el embarazo; además, se ha comprobado que durante la lactancia algunas sustancias del propóleos pasan a la leche materna, confiriéndola un sabor extraño para el bebé, y ésta es rechazada.
Las personas con la presión arterial muy baja (hipotensión) y aquellos que presentan niveles de glucosa en sangre muy bajos (hipoglucemia) también deben vigilar su tensión y glucosa ya que pueden verse disminuidos con el consumo de propóleos por vía oral.
Los niños menores de 4 años deben evitar consumir propóleos por vía oral, ya que no existen estudios científicos que avalen su seguridad en este tipo de población.
Dosis recomendada de consumo
La Dra. Teresa Giral Rivera (Cuba) aconseja una dosis de propóleos de 2 mg por kg de peso corporal y día.
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