
Se pueden encontrar diferentes tipos de propóleos, cuya composición físico-química varía en función de la(s) especie(s) botánica(s) de procedencia, por lo que no todo el propóleos es igual. Bien es cierto, que en determinadas zonas, en las que la vegetación es semejante, se pueden obtener propóleos muy similares en cuanto a su composición química mayoritaria, es decir, su perfil bioquímico es afín.
Uno de los más conocidos y estudiados es el propóleos verde brasileño, procedente de una planta de la familia de las Compuestas (Asteraceae) y que se conoce vulgarmente como “alecrim do campo” o “vasourinha” (Baccharis dracunculifolia DC). Esta planta es un arbusto de hasta 3 metros de altura, que se encuentra entre otros lugares, en los Estados brasileños de Rio Grande del Sur, Minas Gerais y Sao Paulo. En su composición bioquímica destaca la presencia de ácidos diterpénicos y p-cumáricos prenilados, siendo el más interesante la Artepillina C (ácido 3,5-diprenil-4-hidroxicinámico), con probada actividad antitumoral en cultivos celulares (Kimoto et al., 1998).
En numerosos países (España, Portugal, Cuba, Hungría, Bulgaria, China, México, Japón, India, etc.) también se localizan propóleos con tonalidades rojizas, anaranjadas, marrones, verdosas y casi negruzcas, cuya procedencia botánica es muy diversa: chopos (Populus spp.), brezos (Erica spp.), abedules (Betula spp.), pinos (Pinus spp.), jaras (Cistus spp.), cipreses (Cupressus spp.), Clusia (Clusia spp.), Dalbergia (Dalbergia spp.), Macaranga (Macaranga tanarius), etc. Su composición química depende del origen botánico, destacando la crisina, el ácido cafeico y el CAPE (cafeato de feniletilo) en propóleos anaranjados y rojizos procedentes del Populus nigra; o la presencia de compuestos diterpenoides que provienen de Cupressus spp. y Pinus spp.
De forma general, se habla de propóleos de regiones templadas (Ej. Propóleos de Populus nigra), subtropicales (Ej. Propóleos de Cupressus spp.) y tropicales (Ej. Propóleos verde brasileño).
A la vista de los diferentes tipos de propóleos que se originan en diversas partes del mundo, y cuya procedencia botánica queda reducida a las zonas bioclimáticas, es entendible que tengamos diferentes propóleos con diferente composición fitoquímica. Por ello, no resulta muy acertado afirmar que todo el propóleos es antibiótico, o antiviral, o antifúngico… sino que depende de su composición, entre otros.
Además, no he encontrado en la bibliografía consultada, estudios científicos clínicos y rigurosos sobre la farmacocinética del propóleos a nivel oral (cómo se absorben las sustancias activas, su distribución en el organismo, el metabolismo a nivel hepático o intestinal y la forma en la que se excretan) y muy pocos estudios clínicos sobre su farmacodinamia (efectos que produce en el organismo, mecanismo de acción, interacción con otras sustancias, etc.), por lo que nos encontramos ante un producto con numerosas sustancias activas, con probada acción farmacológica, a nivel in vitro e in vivo (cultivos celulares, animales de experimentación), pero no a nivel clínico, con humanos.
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